MIMOSA EN EL TEJADOMIMOSA

Con el simple nombre define su carácter esta gatita negra, de ojos color miel y pelo reluciente.Una gata mansita que recogimos por el descampado de la estación de trenes, medio escondida y sin atrever a moverse, nos dejó cogerla sin dejar de mirarnos. Como tantas veces ocurre, dueños desalmados dejan a sus gatos caseros en la calle, cerca de algún núcleo callejero, pensando que se sabrán buscar la vida. La realidad es bien distinta, se desorientan, no se integran y la mayoría de las veces mueren. MIMOSA tuvo mejor suerte, llegó al refugio de la PROTECTORA DE ANIMALES DE SALAMANCA (ASPAP) y conoció a nuevos amigos.

foto MIMOSA y Ana María

MIMOSA demostró ser una gata maravillosa, buena, tranquila, amiga de todos los demás gatos a los que se acercaba ronroneando con la mejor de las intenciones.

 

Ana María vino al refugio de la Protectora porque su otro gato, Federico, llevaba ya tiempo pidiéndole a base de maullidos y ronroneos, que le encantaría tener un compañero de juegos, y así no se quedaría solo en casa si se iba a trabajar. MIMOSA no dejaba de mirarla según hablaba de su otro gato y con unos cuantos roces a sus piernas, dejó bien claro que ella quería ser la nueva amiga de Federico. Y así ha sido y según nos cuentan ya se han convertido en amigos inseparables.

Y es que así son las cosas en el refugio de

ASPAP (ASOCIACIÓN SALMANTINA PROTECTORA DE ANIMALES Y PLANTAS)

 

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