LAS GANAS DE VIVIR DE DALILA TRAS UN MALTRATO ATROZ

Os queremos contar la historia de DALILA, una pastora belga que sufrió un maltrato atroz. Es de los casos más terribles que hemos tenido que vivir en ASPAP, la Protectora de Animales de Salamanca, pero también de los que más huella nos han dejado en el corazón.
A DALILA la recogimos medio muerta en el terrible estado que veis en las fotos por la zona del cementerio, en unos caminos por el que van en ocasiones ciclistas. Fue precisamente uno de ellos el que nos avisó y la verdad es que nunca imaginamos que veríamos ésto. Una de las orejas estaba colgando arrancada junto con la parte superior del cuero cabelludo, la otra oreja rajada y a medio arrancar, toda la parte superior del cuello y hasta media espalda arrancada y abrasada la piel, con numerosos cortes.
La trasladamos rápidamente a la clínica veterinaria sin muchas esperanzas pero durante todo el día lucharon por sacarla adelante, por intentar que la infección no pasara al cerebro. Se le amputó la oreja arrancada y la otra se le cosió, e incluso se le pudieron salvar los 2 conductos auditivos para que la perra aun sin orejas pudiera seguir oyendo. Se le curaron las heridas y se le dieron puntos en los cortes más profundos (algunos parecían hechos con un cuter). Todo salió estupendamente y tras unas semanas ingresada en la clínica DALILA pudo venir al refugio con nosotros.
Ha tenido un proceso largo de curas pero poco a poco se fue convirtiendo en una perra guapísima. También nos emocionó cómo desde el primer momento que nos vio confió en nosotros. Cuando la recogimos medio muerta (que no queremos ni imaginar los dolores que estaba padeciendo), nos miró con unos ojos tristísimos pero agradecidos, y casi sin fuerzas movió su rabo. Se ha ganado el cariño de todos los que la conocen, y la falta de su oreja no ha sido motivo para que una familia se quedara conmovida con su historia y decidiera darle el mejor de los destinos.
Su familia nos cuenta que le encanta estar tumbadita en su colchón y relajarse al sol en el jardín, que es buenísima, obediente y cariñosa. Decían que los primeros días se emocionaban cuando la veían con una sola oreja recordando su historia, pero sus ojos transmitían tal dulzura y tranquilidad que acababan llorando ya no sabían si de pena o de alegría.
Nuestra DALILA ha encontrado un final feliz y en ASPAP llevaremos siempre en nuestro corazón, esos ojos agradecidos y la grandeza del alma de esta preciosa negrita.
(Junio 2007)




Reivindicando la protección animal y no faltaba nuestro huerto ecológico. Ha sido una tarde agradable con mucha afluencia de gente.





