BOSS
A este pequeñín le dejaron abandonado en un cuartel sin cumplir ni los dos meses. Su madre no deja de parir y él era el último de la camada sin vender. Como su dueño se iba al día siguiente de vacaciones le dejó en una de las jaulas del cuartel, a la espera de ser sustituído en breve por otra camada y un nuevo negocio de seres vivos.
Un compañero se hizo cargo de BOSS, a sabiendas de que allí el perrito no sobreviviría y le llevó a su casa hasta que pudiéramos encontrarle un dueño responsable que viera a BOSS como un perrito necesitado sin importarle la raza.
BOSS empezó a hacer las trastadas típicas de todo cachorro que vive en el campo, hoyos en el césped, comerse macetas, mordisquear zapatillas y pelotas, pegarse tumbaletos a la espera de caricias en su barriguilla… Luego ya adquirió costumbres muy propias como la de meterse debajo de todo lo que tenga hueco para dormitar y descansar de su continua actividad, camas, sofás, mesillas, coches….
Y como esperábamos, Patricia y Joaqui decidieron que ya que se habían acostumbrado a todo este alboroto, seguirían con él durante muchos años más. Y BOSS pasó a formar parte de la familia de forma definitiva. Nos alegramos un montón y esperamos que esa idea de adoptar algún día otro perrillo para que BOSS no esté solo se haga pronto realidad. Os esperamos en la ASOCIACION SALMANTINA PROTECTORA DE ANIMALES Y PLANTAS (ASPAP).





