A ti mi asesino, a ti me dirijo, al monstruo humano que campa a sus anchas por el cementerio de Salamanca. Cobarde, escoria, eres lo último en la cadena de la vida, esa es tu frustración. Y ahora vas a tener otra, no me has matado, ¡¡VIVO!! ¡¡SIGO VIVO!!
¡¡Sí!! ¡¡Lo digo a gritos!! , esta crueldad es la que hoy hemos encontrado en el cementerio de Salamanca, sigue siendo el cementerio de los horrores porque el psicópata sigue allí buscando víctimas.
Cada día, la gente de ASPAP, Asociación Salmantina Protectora de Animales y Plantas, repartimos el pienso a todos los mininos en diferentes puntos y en uno de ellos donde se escondían unos pobres gatitos junto a la madre hemos encontrado una vez más otra terrible escena. Un gatito de apenas 4 semanas con un hilo de vida, su pelito chorreando agua, le han dejado por muerto, le han querido ahogar. Su hipotermia, 33° no se corresponde con el poco tiempo que ha pasado hasta que le he rescatado, el destino ha querido que hoy me retrasara en llevarles la comida.
Solo hay una explicación, ha sido sumergido en agua fría hasta que su asesino ha creído que ya estaba muerto y ha tirado el recipiente con el agua y el gatito en el mismo sitio donde lo ha cogido, el sitio donde está su pequeña casita, un agujero donde la madre cree que están protegidos.
Un segundo he tardado en hacer la foto para poder denunciarlo y rápidamente a urgencias con él a la Clínica Bichos.
Después he vuelto y he hecho la foto donde estaba el gatito, el suelo mojado, lo demás seco, y como os he contado ha tirado el agua con el gatito y allí ha quedado.
No imaginaba el asesino que yo llegaría en breve, seguramente pensó que ya había ido y así mañana hubiéramos encontrado al gatito muerto con el pelito seco igual que el suelo y no hubiéramos sabido más. Pero no ha sido así.
Maldito, le has sumergido en agua para ahogarle, sus pulmones aún silban, tienen agua y su cerebro se ha quedado sin oxígeno unos momentos, solo esperamos que no haya secuelas.
Este sádico encuentra placer, este miserable está harto de ver la muerte a su alrededor pero no le basta, quiere más, quiere ver el sufrimiento de los más débiles, es un enfermo, es un peligro.
Este hecho ha sido puesto en conocimiento del
Ayuntamiento que esperamos investiguen e inicien las acciones que corresponden a tal hecho tipificado como delito en el artículo 337 del Código Penal.
Os iremos contando cómo evoluciona esta pequeña vida indefensa.

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