
BACO
El protagonista de la foto, un cruce de schnauzer jovencito, pequeño, y suave como un peluche se llama BACO.
Su nombre refleja parte de su historia, y es que BACO sobrevivía a base de vino y mortadela, como el yonky de su dueño, que además disfrutaba dándele puñetazos en la cabeza si BACO se escapaba a jugar con otros perros. Un buen día desapareció, al parecer lo había regalado a otro «compañero de dosis» que lo iba a cuidar muy bien. La realidad fue que el perro acabó atado a una farola durante casi 1 día, sin agua y sin comida, hasta que nos avisó una persona que le había visto ahí durante todo el día.
Aún nos sorprende ver cómo ha sido capaz de borrar de su cabeza los golpes e indiferencia de su dueño. Quizás porque supo desde el principio que tenía toda la vida por delante, una vida de juegos y mimos como la de todos esos perritos que veía en el parque y que tanta envidia le daban.
En el refugio ha encontrado un montón de amigos, TIMY, ULA, CAMPANILLA, WENDY…. Sobre todo con ULA creó un vínculo muy especial: era normal verles patas arriba jugando y dándose besitos, quizás por un pasado bastante común de dueños indignos que les valoraban menos que al cartón de vino que tenían entre sus manos.
ULA se fue a vivir con una familia estupenda y BACO se quedó un poquito triste sin su gran amiga, pero como la alegría es la prinicipal característica de este pequeñajo, siguió esperando su gran oportunidad entre juego y juego con el resto de sus amigos.
Y la oportunidad llegó. ROSA quería adoptar un perrito pequeño para poderle llevar a todos los lados con ella. Podemos decir que el encuentro entre BACO y Rosa fue un amor a primera vista. BACO la recibió dando saltos y mirándola con esos ojos llenitos de chispas de alegría, y claro, a ver quién se resiste….
Nuestro querido BACO, tras despedirse a lametón limpio de todos nosotros, puso rumbo a su nueva casa. Se iba tan contento: su nueva mami le llenaba de besos, y su amiga Leonor le había contado que ella tenía otros dos perritos que estaban deseando conocerle para incorporarle a su pandilla de juegos en el parque.
Otro final feliz en el refugio de la PROTECTORA DE ANIMALES DE SALAMANCA (ASPAP).





