
MORFEO
MORFEO ha sido rescatado de un descampado a las afueras de la ciudad. Tirado sobre unos escombros, con heridas en una de sus patas traseras, en el cuello y en el labio inferior, como si fueran mordiscos. Casi inconsciente le trasladamos al veterinario. Hubo que darle puntos de sutura y pasó unos días en casa de acogida para recuperarse. Los primeros días se los pasó casi todo el día durmiendo, por éso le llamamos MORFEO. Y es que para él debía ser un sueño el estar en un lugar seguro, recibir mimos y caricias en vez de golpes y gritos.
En pocos días MORFEO demostró ser un cachorro grandote, rebosante de energía y ganas de jugar. Muy sociable y deseoso de demostrar cariño a todo aquél que se cruce en su camino. Será el compañero ideal para una familia que tenga una casa con jardín, así podrá corretear al aire libre a la espera de los paseos diarios. Muy bueno y paciente con los niños, que le tendrán como un estupendo compañero de juegos.

Y MORFEO recibió la visita en el refugio de una familia que se enamoró de él en cuanto le vio. El flechazo entre MORFEO y FRAN, el peque de la familia, fue instántaneo y desde entoneces son inseparables.
MORFEO es un poquito trasto y según nos cuentan, la vida en la casa y en el jardín sufre un poco las consecuencias de tanta vitalidad: cojines por el suelo, algún que otro cacharro roto por la alegría incontrolable de ver a su querido Fran, agujeros en el jardín, mordiscos al cable del cortacésped (al que tiene una manía tremenda), garrafas de agua que pasan de las estanterías a ser arrastradas como un juguete…..Pero como nos dice su nueva mami: «imposible enfadarse con él, con la carita que pone y los lametones que nos da…»
¡¡Anda que no es listo nuestro querido MORFEO!!





