NINA
El caso de NINA es de los que provoca alguna que otra lágrima aunque el final haya sido estupendo tanto para ella como para su adoptante Jorge.
La dueña de NINA era muy mayor, fue ingresada en el Hospital y nos avisaron porque quedó en su casa un gato y una perra. Su familia dejó claro que poco le interesaban tanto la enferma como sus animales. La PROTECTORA DE ANIMALES DE SALAMANCA (ASPAP) se hizo cargo de ambos y llegaron al refugio. El gatito se adaptó enseguida pero NINA estaba muy triste por esa separación tan incompresible para ella.
Recibimos una llamada del Hospital, una enfermera nos dijo que la dueña de NINA estaba muy precocupada por sus animales porque fueron su verdadera familia durante muchos años, y que sería estupendo que la diéramos noticias ya que desgraciadamente tenía una enfermedad terminal y su única alegría sería saber que sus bichillos habían encontrado un buen hogar.
Durante dos meses hablamos con ella cada semana, le contábamos que NINA y FERMIN (el gatito) estaban bien, los amigos que tenían, cómo jugaban y se iban adaptando a la vida en el refugio… Ella siempre lloraba de emoción y nos agradecía el dar esa oportunidad a sus auténticos «hijos», a los que de verdad la querían. Un día la enfermera de la planta nos llamó, la dueña de NINA había entrado en coma, pero nos dijo emocionada que estaba segura que las llamadas que le hicimos le daban esos recuerdos maravillosos que todos necesitamos para ir en paz.
Jorge subió al rerfugio, conoció su historia y no dudó en dar a NINA una nueva oportunidad. Un deseo se había cumplido y nosotros queremos pensar que la dueña de NINA la contempla con una sonrisa desde el cielo, la misma sonrisa que ella ha vuelto a recuperar y que nos regala cada vez que la vemos. En la PROTECTORA DE ANIMALES DE SALAMANCA (ASPAP) se viven historias así y os animamos a que, al igual que hizo Jorge, decidáis dar una oportunidad a alguno de nuestros abuelitos y dejar que os regalen toda la ternura que llevan dentro.





