NINO
A NINO le hemos recogido bastante destrozado, tanto física como psicológicamente. Cuando llegó al refugio su pelo era todo jirones y rastas, nudos llenos de garrapatas y pulgas. Se metió en un rincón de la caseta y no quería salir de ahí, nos gruñía cuando nos acercábamos hasta que nos sentábamos cerca y dejábamos que nos oliera. Entonces empezó a acercarse y de forma tímida nos daba besitos.
Cuando conseguimos que confiara en nosotros y saliera de la caseta poquito a poco empezamos a cortarle el pelo greñoso y maloliente nos encontramos con que tenía las axilas en carne viva, al igual que el pene, heridas abiertas detrás de las orejas, una bola de caca que le tapaba el culete y le impedía hacer sus necesidades….. No dábamos crédito al estado de abandono en el que NINO había vivido. Le dimos un buen baño y aunque notamos que todas las heridas le dolían su gesto cambió por completo, sonreía sin parar, corría contento, ladraba como si hubiera renacido.
Al refugio de ASPAP llegaron Juan Jesús y María, una pareja que nunca había tenido un perrillo en sus vidas y estaban deseando dar ese paso. Les contamos la historia de NINO y quedaron conmovidos. Decidieron que NINO sería su nuevo compañero a pesar de los muchos cuidados que todavía necesitaba para que acabara de recuperarse física y anímicamente.
Y así NINO comenzó una nueva vida, donde el cariño, los mimos, los abrazos, la comida rica, y besos a montones, no faltan.
Cuánto nos alegramos en ASPAP de encontrar estos nuevos papis a NINO, qué suerte has tenido pequeñín!!
ASPAP (ASOCIACIÓN SALMANTINA PROTECTORA DE ANIMALES Y PLANTAS)





